Algar (Cádiz), 22 de marzo de 2026.- El rugido de los motores ha vuelto a ser el protagonista indiscutible en la Sierra de Cádiz, pero esta vez con un eco mucho más profundo. La 35ª edición de la Subida a Algar no ha sido una prueba más; ha sido el escenario de un hito sin precedentes en el automovilismo andaluz al congregar a una cifra récord de 67 pilotos, un número que habla por sí solo del excelente estado de salud del que goza la montaña en nuestra comunidad.

Desde las verificaciones técnicas el sábado hasta la última de las mangas oficiales del domingo, el ambiente en este «pueblo blanco» de la Sierra de Cádiz fue el de las grandes citas, con una afición entregada que abarrotó cada metro de las cunetas del revirado asfalto gaditano para presenciar una batalla que se libró a la milésima en cada una de las categorías.

En la categoría de Turismos, la victoria fue un ejercicio de maestría y constancia por parte de Juan J. García Ramírez. A los mandos de su ya legendario Citroën AX, García Ramírez supo leer el asfalto mejor que nadie, marcando un tiempo final de 03:48.329 que le otorgó el merecido oro. No fue una tarea sencilla, pues tuvo que lidiar con la presión asfixiante de Francisco Calvillo Rubiales, quien con su Renault Clio RS 2.0 16v estuvo al acecho durante toda la jornada, finalizando a menos de tres segundos de la gloria. El podio de carrozados lo cerró un solvente José A. Guerrero Mongar, que llevó su Ford Focus a la tercera posición, demostrando que en Algar no basta con la potencia, sino que la agilidad y el paso por curva son los factores que realmente deciden quién sube al cajón.

Por su parte, el apartado de Monoplazas tuvo un dominador absoluto y solitario en la figura de José M. Hidalgo Herrera. El piloto de la Escudería Slicks Sevilla, al volante del efectivo BRC B-49, realizó una exhibición de pilotaje técnico, deteniendo el crono en un global de 03:59.494. A pesar de no contar con una oposición directa que le disputara el primer puesto, Hidalgo no se relajó en ninguna de las ascensiones, ofreciendo al público trazadas milimétricas y una velocidad media de 91.39 km/h que dejaron patente su categoría como uno de los referentes actuales de la disciplina.

Sin embargo, si hablamos de velocidad pura y de espectáculo total, los focos se centraron en la Copa Car Cross, donde se registró el tiempo más rápido de todo el fin de semana. José M. Pérez Santiago voló literalmente sobre el trazado algareño con su MV Racing SP3, registrando un estratosférico 03:37.510. Su ritmo fue inalcanzable para el resto, siendo el único piloto del certamen capaz de romper la barrera de los 100 km/h de media. Tras él, la lucha por el segundo y tercer puesto fue sencillamente épica: Pedro Cordero Infantes logró la plata con un tiempo de 03:42.510, superando por apenas 22 milésimas a Juan M. Ramírez Martínez. Esta diferencia mínima, casi invisible al ojo humano, subraya la competitividad extrema de unos monoplazas de chasis tubular que se han convertido en el gran reclamo de la montaña andaluza.

La jornada se completó con actuaciones brillantes en el resto de trofeos, como el dominio de Alba Camacho Beret en Féminas, la victoria del joven Pedro Cordero Infantes también en el apartado Junior y la lección de veteranía de Pedro Cordero González en Master +50. Tampoco faltó el toque de nostalgia y potencia clásica con Amador Jaén, quien llevó su Renault 5 GT Turbo a lo más alto de la categoría de Históricos.

Con la entrega de trofeos y el eco de los motores aún resonando en las montañas de la Sierra de Cádiz, Algar cierra una edición para la historia que no solo deja grandes vencedores, sino la certeza de que esta prueba es, hoy por hoy, el epicentro del motor en Andalucía.